Las supersticiones funcionan (lo dice un estudio)

Las supersticiones tienen más probabilidades de suceder cuando hay altos niveles de incertidumbre. Los investigadores Eric Hamerman, de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans (Luisiana, Estados Unidos) y Carey Morewedge en la Universidad de Boston (Estados Unidos) han determinado que las personas son más propensas a recurrir a las supersticiones para lograr un objetivo de rendimiento en lugar de una meta de aprendizaje, como detallan en un artículo publicado en ‘Personality and Social Psychology Bulletin’.

Los objetivos de rendimiento se producen cuando las personas intentan ser juzgadas como exitosas por otros individuos, tienden a estar motivadas extrínsecamente y son percibidas como susceptibles a la influencia de fuerzas externas. “Por ejemplo, si eres un músico, quieres que la gente te aplauda después de tocar. O si eres un estudiante, deseas conseguir buenas calificaciones”, explica el autor principal del trabajo, Eric Hamerman.

Las metas de aprendizaje son juzgadas a menudo internamente. “Por ejemplo, un músico quiere ser competente como guitarrista y percibir que ha dominado una pieza de música”, detalla Hamerman. Como las metas de aprendizaje están motivadas intrínsecamente, esto conduce a una percepción de que también se controlan internamente y es menos probable que estén influenciadas por fuerzas externas.

Los investigadores llevaron a cabo seis experimentos para probar si el tipo de meta de logro cambiaría la probabilidad de involucrarse en conductas supersticiosas. El primer estudio examinó la dependencia de la suerte para ver las preferencias por las cosas que se fijaron como buena o mala suerte en una serie de ensayos de condicionamiento y se pidió a los participantes que tomaran una decisión sobre qué elemento usar en la búsqueda de una meta de logro. En el ensayo 2, los participantes eligieron si deseaban ver un “amuleto de la suerte” antes de perseguir una meta de logro.

En el estudio 3, los implicados fueron asignados al azar a una condición supersticiosa donde se les informó de un bolígrafo se había asociado con éxito anteriormente (suerte) o una condición de control (no se hizo referencia a su historia pasada). Se pidió a los participantes que calificaran su preferencia por utilizar el artículo en un objetivo de rendimiento o aprendizaje. En el estudio 4, avatares de videojuegos estaban asociados con el éxito o el fracaso en un escenario de juego y se observó a los participantes para ver si tenían una preferencia entre los avatares a la hora de perseguir una meta de rendimiento o aprendizaje.

Las dos pruebas finales exploraron a los conductores y las consecuencias del efecto. En el estudio 5, ensayos de condicionamiento establecieron asociaciones positivas o negativas para una serie de artículos y, entonces, los participantes tenían que elegir un elemento a utilizar en la realización de una meta de actuación o aprendizaje que era seguro o no que se iban a lograr. El estudio 6 pidió a los participantes que emplearan un elemento que previamente se había establecido como que daba buena o mala suerte y se midió su confianza en el logro de una meta de ejecución o de aprendizaje.

Los cuatro primeros estudios demostraron que las personas utilizan la conducta supersticiosa para ayudar a lograr objetivos crónicos y temporales de rendimiento, pero no para un objetivo de aprendizaje. “Investigaciones anteriores han demostrado que cuando un objetivo tiene una alta incertidumbre (es decir, no estoy seguro si voy a ser capaz de lograrlo), las personas son más propensas a recurrir a la superstición. Cuando las metas de rendimiento se hacen más inciertas, la gente utiliza la superstición para intentar conseguirlas. Sin embargo, el aumento de la incertidumbre sobre los objetivos de aprendizaje no afectan o no llevan a la gente a la superstición”, explica Hamerman.

Los participantes preparados para perseguir un objetivo de rendimiento antes de realizar una prueba tuvieron una mayor preferencia por un bolígrafo de la suerte que por uno positivamente asociado con la inteligencia, mientras que aquellos que perseguían un objetivo de aprendizaje no mostraron una mayor preferencia por ningún bolígrafo. En el estudio 6, que los participantes asignados a usar un avatar de la suerte en lugar de uno de la mala suerte exhibieron mayor confianza en el logro de un objetivo de rendimiento, pero no en un objetivo de aprendizaje.

Hamerman advierte que la investigación no se centra en si la creencia en las supersticiones tiene un efecto sobre el desempeño real. “Demostramos que el uso de la superstición aumenta la confianza de las personas en la consecución de los objetivos de rendimiento y es muy posible que, en determinadas circunstancias, el aumento de la confianza puede conducir a un mejor desempeño”, explica.

“Sin embargo, reconocemos que la superstición no es una manera racional de ayudar realmente a alcanzar esas metas y el propósito de la investigación no es recomendar la superstición como método de logro de la meta”, añade Hamerman. Aunque los participantes pueden haber experimentado una mayor confianza, no hubo mejoría en el rendimiento en las pruebas en los estudios 1, 4 y 5 entre los grupos participantes.

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